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Una de las primeras medidas que están tomando muchas empresas en tiempos de coronavirus es prescindir de sus servicios de comunicación.

Notas de prensa, redes sociales, blogs corporativos… Salen despedidos de su día a día o, en el mejor de los casos, son asumidos por sus propios empleados que ven cómo les “cae el marrón” cuando, realmente, no tienen ni el tiempo ni los conocimientos.

Y es que, de nuevo, encontramos tras estas decisiones un problema casi histórico: las empresas suelen considerar la comunicación como un gasto y no como una inversión.

Un error bastante extendido junto a otros como que “cualquiera puede escribir una nota de prensa” o “publicar en nuestras redes sociales lo que sea”.

Ni uno ni lo otro, señores.

La comunicación es un valor estratégico, que requiere formación, tiempo, dedicación y profesionalidad.

Y es precisamente el valor que cualquier empresa necesita más que nunca, precisamente, en tiempos de crisis.

Es el momento de contar que seguimos, que nos reinventamos, que resistimos… Y hacerlo con los mensajes clave, adecuados y veraces.

Es el momento también de estar abiertos a los medios, a sus periodistas, a las preguntas o inquietudes.

Es el momento de demostrar que, si estamos en redes sociales o tenemos un blog, es por que sabemos cómo hacerlo, por que queremos que sea un canal más de comunicación hacia el exterior.

No un mero altavoz en el que contar, de vez en cuando, lo buenos que somos.

No, prescindir de la comunicación en tiempos de crisis no es una buena idea. Como no lo era dejarla en manos de un sobrino.

No nos lo inventamos nosotros aunque es cierto que nos encantaría haber sido el artífice de tal axioma: lo que no se comunica no existe.

Y, sinceramente, en tiempos de crisis hay que seguir demostrando que se está ahí.

Nosotros seguimos “comunicándoos” que seguimos, pese a la crisis y gracias a los que sí saben apreciar el valor de la comunicación.

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