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Tiene un nombre de lo más naif: Proyecto Sirena. Pero tan solo estas dos palabras esconden una genial campaña de la agencia de marketing H2H y, lo que es peor, uno de los fraudes más cool de nuestros días: el falso influencer.

Cool pero falso. Así es el proyecto que esta agencia puso en marcha para demostrar que en el mundo de los influencers no es oro todo lo que reluce.

500 euros, una actriz y… tachán: tenemos un perfil en Instagram al que siguen en tan solo 3 semanas 100.000 personas.

Influencer: el gancho perfecto para las marcas

Comidas gratis, trayectos en taxi regalados, noches de hotel como obsequio, ropa, zapatos… Pero si incluso nuestra falsa influencer acaba siendo invitada a la Semana de la Moda en Madrid, a pie de pasarela.

Como señalan en el comunicado difundido desde la propia H2H, “El gran fraude de los influencers”, “cada vez es más fácil y económico inflar perfiles de manera artificial, comprando seguidores, me gustas y comentarios, para hacerlos más atractivos, lo que provoca que un elevado porcentaje de influencers cometa irregularidades para aprovecharse de esta situación”.

“Muchas marcas y agencias no analizan de forma profesional la calidad de la audiencia de cada perfil con el que trabajan, fijándose en números que en ocasiones difieren de la realidad”, afirman.

Y es que en la locura que hoy en día representa la publicidad con influencers (mueve más de 9 millones de euros al año en nuestro país) la tentación de comprar seguidores y, a golpe de euro, inflar la influencia de cualquier perfil es más que evidente.

Así, el pasado mes de abril de 2017, Jack Dorsey, director ejecutivo de Twitter, reconocía que detrás del 5% de los perfiles de esta red social no había una persona, sino un bot (perfiles o cuentas programadas para tuitear e interactuar con otras cuentas de forma automática).

Si tenemos en cuenta que Twitter declaraba tener 330 millones de usuarios más o menos en esas fechas, los cálculos de Dorsey estarían apuntando a un mínimo de 16,5 millones de perfiles falsos.

En esta línea, The New York Times publicaba hace unos días un especial explicando cómo funciona el mercado de compra y venta de seguidores, las granjas de bots, etc. y apuntaba a que el 8-9% de las cuentas de Twitter son perfiles falsos; el 15% en el caso de Instagram.

Un mercado que no deja de crecer pero que podría romperse en cualquier momento ya que las marcas comienzan a tener conciencia de que no siempre su inversión va a tener el retorno que pensaba… y en muchos casos ni ese ni ninguno.

A este paso, la burbuja podría explotar de tal forma que, también en el caso de los influencers podamos cantar aquello de la falsa moneda, que de “marca en marca” va y ninguna se la queda.

De momento, cantemos por la genialidad de H2H y disfrutemos de su Proyecto Sirena:

LA FALSA INFLUENCER: @almu_ripamonti. EL DOCUMENTAL

 

 

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